“No hay nada más santanderino que un domingo de rabas”

Miriam Díaz - Concejal de Turismo, Comercio y Relaciones Institucionales del Ayuntamiento de Santander

«Desde lo público y lo privado hemos hecho un gran esfuerzo para adaptarnos a la nueva realidad y poder trasladar esa imagen de ciudad segura y preparada que realmente lo está.»

«Santander es un destino de calidad que busca y se merece turistas de calidad.»

Pregunta.– #Prontoensantander. ¿Cómo de pronto?

Respuesta.– Ya es buen momento para venir a Santander. Porque estamos a punto y preparados en el ámbito público y también en el privado. ‘Santander a punto’ es una campaña en la que queremos que se implique el sector privado: los hoteles, restaurantes, las cafetería y las tiendas para demostrar que, junto a la ciudad, hemos tomado medidas y estamos listo para recibir a los viajeros. Todas las empresas han hecho un gran esfuerzo no solo por estar tres meses sin facturar, lo que supone una pérdida económica que no van a poder recuperar este año, sino porque además han tenido que adoptar y adaptarse a una medidas y unas condiciones de seguridad que son muy de agradecer para, entre todos, poder trasladar esa imagen de ciudad preparada que realmente lo está.

P.– Santander opta a convertirse en uno de los tres destinos ‘Family Friendly España 2020’. ¿La familia, lo primero?

R.– Sí, sí. Y además en Santander, más. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó el año pasado una encuesta entre los turistas que visitaron nuestro país y Santander fue la ciudad mejor valorada por las familias. Por la oferta y la calidad de los servicios con lo cual, aunque no ganemos, ya tenemos más que sobrados motivos para poder presumir de ser el destino preferente de las familias que eligen el norte de España para pasar su vacaciones o un fin de semana.

P.– Afirma que Santander es un destino seguro, atractivo y de calidad. ¿Importa el orden?

R.– Sí. En este caso el orden de los factores importa porque lo que prima ahora es la seguridad, aunque debo decir que Santander siempre ha sido un destino seguro en términos generales, al margen de la situación especial generada por la covid-19. Santander es una ciudad segura y Santander se ha preparado para ser aún más segura en términos de salud. Tenemos, además, muy buenos datos sanitarios en Cantabria; tenemos un hospital que es referente nacional y que ha trabajado intensamente para paliar los efectos de esta crisis sanitaria. Y no podemos olvidar que este es uno de los principales aspectos que tiene en cuenta el Ministerio de Sanidad. Porque ahora además de la oferta turística importa la sanitaria. Y Cantabria parte en este sentido con ventaja, no solo por Valdecilla.

P.– Además, inteligente. ¿Qué nos falta?

R.– No nos falta nada más que un poquito de promoción, pero muy bien dirigida y enfocada. Queremos un turista que aprecie la calidad que ofrecemos. Santander es un destino de calidad que busca y se merece turistas de calidad.

P.– El sector turístico ha tildado de insuficiente el plan de apoyo al turismo de 4.262 millones de euros aprobado recientemente por el Gobierno de España. ¿Cómo la califica usted?

R.– En relación a lo que el sector aporta al PIB nacional, ridículo. El apoyo y la aportación del Gobierno de España a un sector tan fundamental para la economía del país y de altísimo valor añadido como es el turismo y el resto de sectores que le complementan ha sido desde luego insuficiente. Somos un referente mundial. Al principio del estado de alarma, Santander le solicitó a la Secretaría de Estado de Turismo un plan de turismo nacional que tuviera en cuenta la enorme riqueza cultural, paisajística y gastronómica de este país. Claro que necesitan más ayuda. Una ayuda que sea proporcional a lo que aportan al país en términos de empleo y de PIB.

P.– La pandemia ha echado prácticamente el cierre al turismo de congresos y eventos (MICE), un sector clave para avanzar en la desestacionalización del turismo. ¿Alguna idea para revitalizarlo?

R.– Sí. La promoción que estamos haciendo de la ciudad no es solo como destino vacacional. Estamos presentes en todos los foros nacionales relacionados con este ámbito y vamos a lanzar una campaña dirigida específicamente al sector de eventos y congresos, si bien estará más enfocada hacia el último trimestre del año y ya pensando más de cara a 2021. Además, hemos ofrecido la cesión gratuita de los espacios del Palacio de Congresos y de La Magdalena a todas las empresas cántabras que quieran organizar nuevos eventos en la ciudad. Una invitación que también vamos a hacer extensiva a las empresas de restauración y de catering, cediéndoles los espacios para que puedan celebrar cenas y encuentros temáticos.

P.– Aquí se come bien. ¿La gastronomía engancha?

R.– Muchísimo. En Santander se come muy bien. ¿Quién lo duda? Es un factor importantísimo de posicionamiento para un destino como el nuestro que busca la calidad. Si la gastronomía es buena, si el producto es bueno y los profesionales saben trabajarlo, el posicionamiento está garantizado. Y eso ocurre aquí, que tenemos buen producto, excelentes profesionales, además de una tradición y una marca ya vinculada a la gastronomía. En Santander, insisto, se come muy bien y una muestra de ello es que esta propia revista es lo primero que se agota cuando la llevamos a una feria. La gente pregunta dónde pueden ir a comer en Santander.

 
Miriam-Diaz-2

P.– La crisis del coronavirus ha obligado a muchos restaurantes a lanzarse al servicio a domicilio. ¿Estamos ante un cambio de tendencia en los gustos de los clientes?

R.– Creo que lo han hecho bien y han sabido adaptarse al momento que vivimos. Pero la realidad es que los ciudadanos quieren salir de casa e ir a un restaurante; quieren que se lo sirvan y quiere ver al camarero o saludar al cocinero. Y quiere salir de la monotonía del domicilio. Está muy bien que los restaurantes cuenten con este servicio adicional para eventos, para una invitación o una celebración familiar, pero no puede sustituir a la atención que se da en el local. Lo que te encuentras y la experiencia que supone ir a un restaurante a cenar porque te gusta cómo está decorado, cómo te atienden y, sobre todo, cómo comes y cómo te lo presentan, es irremplazable. Y en la ciudad nos sobran ejemplos. No te sabe igual de rica la cocina que te traen a casa que cuando te la sirven.

P.– ¿Qué es lo más santanderino que hay?

R.– Un domingo de rabas. Bueno, en realidad hay muchas cosas muy santanderinas. Pasear por el muelle o ir al mercado de La Esperanza a comprar pescado, también lo son. Y sobre todo salir a la calle. Somos muy de calle. En cuanto sale un poquito el sol, nos lanzamos a la calle. No hay más que ver cómo están las terrazas.

P.– Por favor, dígame un buen plan para pasar el día en la ciudad.

R.– No se puede ir nadie de Santander sin dar un paseo por la zona de Peña Herbosa y Hernán Cortés; recorrer sus tiendas y sus bares y restaurantes para tomar un vermú y un aperitivo. Tampoco sin por supuesto pasear por los jardines del Paseo de Pereda y el entorno del Centro Botín y el Palacete del Embarcadero y todo el muelle hasta Castelar. No se puede ir nadie sin conocer la Península de La Magdalena y el palacio. Eso también es muy santanderino. Pero también hay otros planes. Yo recomendaría tomar el funicular del Río de la Pila y ver la fisonomía de la ciudad desde lo alto. Y lo que hago cuando vienen amigos míos: ir al Barrio Pesquero, a La Maruca, al faro de Cabo Mayor y, si nos da tiempo, darnos un paseo en lancha por la bahía.