"Me parece más importante el ‘paseo de la fama’ de Tetuán que el de Hollywood"

Daniel Sánchez Arévalo · Cineasta y escritor

Madrileño de cuna y residencia, asegura que la sangre cántabra corre por sus venas tanto como para no desmentir a quienes piensan que nació en Cantabria, y adelanta que su fantasía es poder retirarse –que no jubilarse– aquí, en un lugar a caballo entre el mar y la montaña. Reconoce que es de usar las letras y palabras, que tiene muy mala memoria y que se lleva tan bien con Raúl Arévalo que le llama primo, aunque no lo sea. Se considera un artesano detrás de las cámaras, un oficio que dice observar influenciado por la pintura de su padre y de Eduardo Sanz. Aficionado del Racing y del Madrid –por este orden–, afirma que se ha desenganchado del fútbol convertido en puro mercantilismo –ya no se sienten los colores como antaño, lamenta contrariado– y que le encantan los bolos. Defiende el cine en el cine –recuerda con cariño las sesiones en el Capitol y el Kostka– y no entiende a los que les parece normal ir dos veces al cine al año. Acaba de estrenar el corto Un beso de película y de presentar en el Festival de Málaga En tu cabeza, una cinta compuesta por cuatro historias unidas por el ahorro y la eficiencia energética. Esos y otros compromisos de trabajo obligan a que esta entrevista tenga lugar en Madrid en un local de sabor cántabro: La Vaquería Montañesa.

Pregunta.- No he leído su biografía. ¿Me la resume?
Respuesta.-
Contador de historias. Con eso se resume. Todo lo que he hecho –series, televisión, publicidad, literatura, cine..– ha estado vinculado con historias, con contar una historia

P.- Hijo de artistas, guionista, escritor, cineasta… ¿El orden importa?
R.-
Creo que sí. Porque es parte del proceso de aprendizaje. Yo empecé por las bases para ir cogiendo oficio: los relatos dieron paso a novelas; los cortos, a largos… Te hace ir mejorando.

P.- Se reconoce un ladrón de pequeñas cosas, que ‘roba’ diálogos de la calle para su trabajo. ¿Qué es lo último que ha afanado?
R.-
Un término que me gusta mucho: la felicidad del superviviente. Viene de una chica que superó un cáncer. Me contó cómo la enfermedad le cambió la mente. Esa felicidad que te embarga y te gobierna la vida. En lo que estoy escribiendo ahora estoy intentando introducir este concepto. Por cierto, la chica se llama Sara.

P.- Azuloscurocasinegro, Primos, Gordos… ¿Es hombre de una palabra?
R.-
Hay que intentar comunicarse con el menor número de palabras posibles, pero que lleguen. Trato de economizar en el mensaje porque ya hay demasiado ruido en la vida.

P.- Rajoy aseguró que no había podido ver ninguna de las cintas españolas que este año compitieron en los Goya. ¿Sin perdón? [en respuesta, el cineasta publicó un vídeo en su perfil de Instagram animando al presidente a ver cine español y poco después se plantó en la sede del PP para regalarle tres dvds de películas españolas]
R.-
Me mandó una tarjeta dándome las gracias por meterme con él de una manera tan simpática. La verdad es que yo lo hice con cariño. Creo que la gresca no ayuda en nada, que es mejor tratar de acercar posiciones. De todas formas, creo que no ha felicitado a los ganadores de los Goya.

P.- Tu amistad es mi mayor tesoro. ¿Lo suscribe?
R.-
Sí, para mí la familia no se limita a la relación de consanguinidad. También son sangre los que te formas a tu alrededor.

La ironía no se entiende ahora sin emoticonos

P.- Hipocondriaco, hogareño, hablador, humilde… ¿Hay algo en usted que no empiece por h?
R.-
¡Espero que sí! Pero tendré que revisarlo (se ríe). Por lo menos hay una que empieza por ‘d’: daltónico. Lo veo todo más rojo.

P.- Dice que ya tiene soñada, pensada y escrita su primera película en inglés. Tell me about it.
R.-
La isla de Alice [su novela finalista del Planeta en 2015]. Llevo siete años con ello en la cabeza. La quiero hacer yo y con actores americanos. No estaría mal con Amy Adams, pero antes lo tendré que hablar con ella (más risas).

P.- Asegura que desde su primera película hace más de una década ha ganado en su trayectoria vital tanto como lo que ha perdido. ¿Firma el empate para los próximos diez años?
R.-
(Se ríe). Prefiero ganar, aunque sea por la mínima. Pero es verdad que en casi todo existe una cara A y B. Aún así, creo que en este tiempo el resultado final es que he ganado la liga de los diez años.

P.- Corto o largo. Elija menú.
R.-
Corto, pero variado. Tengo cuatro largometrajes y una veintena de cortos. Un menú menos abundante te permite probar más cosas. Y al final te enriquece más.

P.- Hay quien sostiene que el móvil ha matado la conversación. ¿Lo prohibiría a la hora de comer?
R.-
Sí. Y también en los rodajes y en los conciertos. Somos muy esclavos del móvil. Cada día se usa más la nota de voz en los whatsapp. Y eso, como dice mi amigo Quim Gutiérrez, es vivir la vida en diferido. Se carga los diálogos. Además, ahora parece que la ironía sin emoticonos no se entiende, lo que nos convierte en analfabetos emocionales. No podemos vivir de espaldas a la tecnología, pero lo cierto es que a nivel de tensión dramática nos ayuda muy poco.

P.-¿Qué le pone a carne de gallina?
R.-
Muchas cosas, pero quizá la música es lo que más poder tiene para emocionarme. Y la marmita de mi abuela.

P.-¿Se ha comido algún marrón?
R.-
Muchos. Algunos marrónoscurocasimierda.

P.- Dígame un beso de película.
R.-
Me gusta mucho el beso de la muerte de El Padrino II, el que le da Michael Corleone a su hermano Fredo por traicionar a la familia. Me gustan los besos trágicos.

P.- Usted ha vivido varios años en Estados Unidos ¿Qué tiene el paseo de la fama de Hollywood que no tenga el de Tetuán?
R.-
Me parece más importante el de Tetuán, que tiene la estrella de mi padre [José Ramón Sánchez] y además está al lado de El Marucho, un restaurante al que van ligados mis recuerdos de niño.

Desayuno, comida o cena
Desayuno.

Un aperitivo
Una cerveza en ayunas a media mañana te quita todas las angustias.

De cuchara
Lentejas.

De tenedor
Rape.

Un postre
Cualquiera que tenga chocolate.

Un lugar para comer
La casa de mi madre.