"Las redes sociales a veces enredan más que las de los pesqueros"

Quico Taronjí · Periodista y capitán de yate

Con la sonrisa por bandera, se declara accesible y muy de Santander, la ciudad que le vio nacer y a la que regresa al menos una vez al mes para ver a sus padres y a una hermana. Ahora, además, lo ha hecho para dar una charla sobre el mar en un colegio de Soto de la Marina. Inquieto y seductor, dice ser muy accesible y que se cuida mucho. Presentador del fin de semana de Aquí la Tierra, el programa divulgativo de La 1 que no para de atesorar premios, acaba de iniciar el descenso del Guadalquivir en una tabla de paddle surf, un proyecto que durante mes y medio compartirá a través de su blog y redes sociales. Asegura que come de todo, que en Madrid echa de menos las tablas de mareas en los bares –“allí las únicas mareas son las de los coches”, se queja– y que por primera vez anda comprometido con una chica en pareja. Se va como vino, con prisa y repartiendo saludos y abrazos. El río Pas le espera para surcarlo a lomos de una tabla.

Pregunta.-Periodista, presentador, escritor, navegante y aventurero. ¿Algo más?
Respuesta.-
Salvaje y nómada. Y de andar descalzo. Allí donde me dejan me quito los zapatos. Me gusta tener la planta del pie en la tierra.

P.- Fue Capitán Q sin pasar por la milicia. ¿Enchufe o méritos propios?
R.-
Méritos de todo el destacamento. Éramos muchos y bien avenidos.

P.- Me hice por ti marinero, cantaba Rocío Jurado. ¿Por quién se hizo usted?
R.-
Por pasión y también por cansancio de la vida que llevaba. Andaba perdido en tierra.

P.-Y ya que estamos, Julio Iglesias nos recuerda lo de agua dulce, agua salá; por agua viene, por agua se va. ¿Qué sabor va más con usted?
R.-
El salado, siempre. Bebo agua de mar embotellada y siempre desayuno salado. Me gusta más que el dulce.

P.-Sus aventuras marinas las emprende siempre solo. ¿No encuentra quien le acompañe?
R.-
Nadie se atreve a acompañarme (se ríe). Lo cierto es que en estas aventuras me gusta estar solo porque así conecto conmigo mismo y la naturaleza. Le confiero mucha importancia a mis pensamientos.

P.- ¿El viaje más difícil es el interior?
R.-
Sin duda. Siempre es complicado enfrentarte a tus dudas, a tus miedos. Es una viaje lleno de baches pero cuando llegas a buen puerto es muy gratificante. Y yo, en este sentido, creo que estoy en el camino correcto.

P.-En su libro Aislado recuerda su peripecia en el mar que a punto estuvo de costarle la vida. Un poco más y no lo cuenta.

“En TV hay muy buenos programas, pero también mucha tontería”


R.- Es verdad. Estuve a punto de ser engullido por el mar. Tuve mucha suerte y el mar me escupió de nuevo a la vida. Pero ese naufragio aún viene a visitarme de vez en cuando.

P.- Aquí la Tierra. ¿Hace falta recordarlo?
R.-
Por desgracia, sí. Nos acaban de hacer embajadores de La Hora del Planeta [el apagón eléctrico voluntario como gesto simbólico de la lucha contra el cambio climático que desde 2007 se celebra el último sábado de marzo] y a mí preocupa mucho lo que hagamos con la Tierra. Porque además creo que es una cuestión de educación y tenemos la obligación de dejar una buena herencia a las generaciones que vienen detrás.

P.- ¿La ‘caja tonta’ lo es ahora más que nunca?
R.-
Hay muy buenos programas. Pero también mucha tontería. Sí, a veces se pone muy tonta.

P.-El periodismo vive revuelto en tiempo de redes. Ahora lo que importa es dar la primicia informativa. Pero, ¿no habíamos quedado que las prisas no son buenas?
R.-
Nunca son buenas. Habría que contrastar mucho más la información. A mí particularmente me dan mucho miedo. Nos exponen y confunden demasiado. A veces enredan más que las redes de un pesquero. Parecemos besugos en las redes sociales.

P.-En este país demasiados ciudadanos viven con el agua al cuello mientras otro nadan en la abundancia gracias a sus chanchullos y corruptelas. Vamos, lo de siempre, las dos Españas, que decía Machado?
R.-
Es como en el Titanic: algunos se suben a los botes y otros mueren congelados. En cualquier caso, creo que siempre va a haber dos Españas, igual que hay dos Finlandias o dos Estados Unidos.

P.-Pero también hay otras: los que van al gimnasio y los que prefieren el bar. ¿A cuál se apunta?
R.-
Yo voy primero al gimnasio para poder ir luego al bar. En el equilibrio está la virtud. Como decía Paracelso Nada es veneno, todo es veneno; la diferencia está en la dosis. Y a mí uno me permite ir al otro.

“Me hice marinero por pasión. Y porque andaba perdido en tierra”

P.-La marea independentista amenaza el barco catalán. ¿Acabará en naufragio?
R.-
(Se pone serio y se lo piensa).Espero que no. El problema es el capitán y los tripulantes del barco. Pero mucho me temo que al final tendrá que ir Salvamento Marítimo.

P.-¿Hace falta más senyy menos rauxa, que dirían los catalanes?
R.-
Sí, desde luego. Hace falta más templanza. Y también que las leyes se cumplan y que quienes tiene que hacerlas cumplir hagan bien su trabajo. Luego, ya veremos qué ocurre.

P.-Dígame, ¿cuál es su patrón?
R.-
Uff. Intento ser leal conmigo mismo. Ese es mi patrón.

P.-Llamó Zapper(barrido, en inglés) a la tabla de paddle surf con la que navegó el Duero. ¿No encontraba nada más castellano?
R.-
La llamé así porque el que la diseñó es un valenciano que se llama Antonio Zapa. Con la que ahora voy a descender el Guadalquivir la voy a llamar María, porque así se llama el pueblo de Almería donde comienzo esta aventura.

P.-¿Para que o quién no tienes sitio en tu barco?
R.-
No me gustan los polizones y tampoco los que se acaban las galletas y el vino sin contar con el resto de la tripulación.

P.-En la mar, ¿qué se hace más largo que un día sin pan?
R.-
Tengo un dicho que dice A bordo, ni miedo, ni frío ni el buche vacío. Esos son los tres enemigos del marino.

¿Desayuno, comida o cena?

Desayuno. Me tomo unos desayunos de frutas que flipas.

Un aperitivo

Un vinito tinto acompañado de una buena Gilda.

De cuchara

Un cocido montañés.

De tenedor

Pescado. Un rodaballo al horno.

Un postre

No soy mucho de dulces, pero me gustan mucho las rosquillas de Reinosa.

Un lugar para comer

Me gustan las barras de los restaurantes. Me encanta comer en ellas.