"La mejor dieta es la que estamos llevando en el Ayuntamiento"

Gema Igual - Alcaldesa de Santander

Dice que ahora está en modo adelgazando, aunque siente el peso de la responsabilidad de su recién estrenado cargo, al que admite que a veces y tras trece años de concejala aún no se acostumbra. Afirma que le ganan con la comida y que el chocolate es su perdición. Se reconoce comedora social, más de pescado que de carne y que sabe cocinar lo que come, pero que no como para invitar a nadie. Prefiere que le llamen Gema a alcaldesa y no concibe el trabajo si no es en equipo. Lleva 20 años en un coro, le gusta el fútbol solo si es en directo y moverse en moto, pero no en invierno porque es friolera. Le obsesiona el orden y tomar la decisión correcta y está empeñada en que su vida cambie muy poco. Decidida a no quitar más tiempo a estar con su hija, se compromete a trabajar duro y con responsabilidad para mejorar la vida de los santanderinos –hoy es festivo, pero tiene una reunión a primera hora de la tarde y comerá un puré en el despacho–. De sonrisa fácil tirando a carcajada, se muestra extremadamente natural y cercana. Igual que antes, según sostienen quienes la conocen.

Pregunta.- La primera parece obligada. Alcaldesa, ¿alguna vez llegó a imaginarse algo igual?
Respuesta.-
(Se ríe) No, no. Nunca me lo propuse ni lo pensé, aunque éramos conscientes de que la trayectoria política de Íñigo [De la Serna] estaba en alza. Pero no, nunca me vi en el despacho que hoy ocupo.

P.- Mi sueño más grande… ¡El que me da después de comer! ¿Cuál es el suyo?
R.-
(Más risas). A veces también el que me da después de comer, pero no cuando estoy a dieta, como ahora.

P.- Su receta para ser feliz
R.-
Sentirme bien conmigo misma. Y cualquier sitio o escenario en el que esté mi hija.

P.- Dígame, ¿dónde no le pescarán nunca?
R.-
En un acto deshonesto o con falta de honradez.

P.- García Márquez sostenía que el amor es tan importante como la comida, pero no alimenta. ¿Lo comparte?
R.-
Sí. Efectivamente, así es. Y hay muchas clases de amor: de pareja, de familia, de tus amigos, de tu equipo, de tu entorno… Solo no se va a ningún sitio.

P.- La oposición critica que el Ayuntamiento de Santander es responsable de más de la mitad de la deuda municipal con las entidades financieras de Cantabria. ¿Alguna dieta para que pierda peso?
R.-
La que estamos llevando. Hemos rebajado la deuda municipal en un 25% y hemos refinanciado con mejores condiciones la deuda bancaria. Creo que hemos encontrado el equilibrio entre la necesaria inversión pública, el bienestar de los santanderinos y la deuda adelgazada del Ayuntamiento.

P.- ¿A quién sentaría en su mesa?
R.-
A cualquier inversor que venga a traer negocio a Santander. O a cualquier santanderino que quiera invertir en la ciudad. Y también a cualquier voluntario social que quiera prestar sus servicios a los ciudadanos.

Los torreznos son sostenibles y necesarios, pero temporales

P.- ¿Por qué hay tantas manzanas podridas en la política?
R.-
Por las miserias humanas. Hay personas que no tienen bien delimitada la línea entre el bien y el mal. Pero eso ocurre en la política, en la vida empresarial, en el trato a la familia, en el respeto a tus semejantes, en el concepto de la mujer… Hay gente que tiene un precio, pero por supuesto que también hay personas totalmente íntegras.

P.- Los torreznos son barritas energéticas 100% bajo en tonterías. ¿Lo encuentra sostenible?
R.-
¡Vamos! El pasado domingo he tenido una comida en Isla a base de torreznos. Me encantan. Bueno, bueno, bueno. Están que te mueres. Son sostenibles y son necesarios. El único pero es que son temporales, es decir, entre uno y otro tiene que pasar un tiempo (se ríe).

P.- Dicen que la soberbia es el primer pecado de la carne. ¿Sobran carnívoros?
R.-
Sí, claro. En todos los ámbitos de la vida. Y más en la política. Un buen político tiene que dejar de ser yo para ser el conjunto de las personas a las que representa.

P.- ¿Cuándo está usted en su salsa?
R.-
Cuando estoy rodeada de gente. El momento que menos me gusta de este cargo es cuando estoy en mi despacho sola. Me encanta estar en la calle, que me hablen, que me digan lo bueno y lo malo. Todas las semanas voy regladamente tres veces a visitar alguna zona de la ciudad. Además, mi vida diaria se desarrolla en la ciudad. Yo me muevo por la ciudad.

En la política sobran carnívoros

P.- ¿Qué es lo más dulce que le han dicho?
R.-
No se puede decir (se parte de risa). No sé, quizá que me consideren buena persona.

P.- ¿Y lo más salado?
R.-
¿Salado o picante? (se sigue riendo). Pues la simpatía y la ironía.

P.- De postre. ¿Qué le hace sentir como agua para chocolate?
R.-
La mentira. No me gusta quien dice algo que no piensa o quien piensa algo que no dice.

¿Desayuno, comida o cena?
Cena

Un aperitivo
Un vermú de solera, aunque solo puedo tomar uno.

De cuchara
Las lentejas de mi madre.

De tenedor
Un buen pescado del Cantábrico. Me encantan los pescados de roca.

Un postre
Cualquiera que tenga chocolate.

Un vino
Un blanco de Cantabria. Son estupendos.

Un lugar para comer
Mi casa. Pero también cualquier restaurante de Santander.